La democracia no se agota en las urnas. También se construye en los lugares de trabajo, en los espacios sindicales y en las decisiones que afectan la vida de millones de personas trabajadoras. Sin embargo, las reformas laborales regresivas, el debilitamiento de los sindicatos y la criminalización de la protesta social revelan una alarmante desconexión entre democracia formal y democracia sustantiva.
Desde el IEEL impulsamos una visión de la política que reconozca a los trabajadores como actores sociales y políticos activos. Apostamos por la formación sociopolítica, el análisis crítico de las políticas públicas y la incidencia directa en los procesos legislativos que afectan los derechos laborales.
Reivindicar la participación de las y los trabajadores en las decisiones económicas, sociales y laborales del país no es solo un acto de justicia, sino una condición indispensable para fortalecer la democracia desde abajo.